Sheinbaum y el reto de habilitar trenes en rutas con presencia del narco

La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un desafío monumental: habilitar trenes de pasajeros en rutas que coinciden con las del narcotráfico. La reciente reforma al artículo 28 de la Constitución mexicana permite al gobierno federal utilizar infraestructura ferroviaria para transporte de pasajeros, una iniciativa que ha sido bien recibida por su potencial para conectar el país. Sin embargo, algunas de estas rutas atraviesan zonas controladas por el crimen organizado, lo que plantea dudas sobre su viabilidad y seguridad.
Rutas del Tren: Un cruce con el narcotráfico
Entre las ocho rutas prioritarias del nuevo proyecto ferroviario destacan conexiones como el Tren México-San Luis Potosí-Monterrey-Nuevo Laredo y el Tren Tepic-Mazatlán-Nogales, que pasan por regiones clave para el contrabando de narcóticos hacia Estados Unidos. Según un mapeo del Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo y las Respuestas al Terrorismo de la Universidad de Maryland, estas rutas se solapan con corredores utilizados por los cárteles para transportar drogas.
Las líneas férreas propuestas también atraviesan puertos estratégicos en los estados de Jalisco, Colima y Guerrero, zonas controladas por grupos como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Estas organizaciones criminales utilizan dichos puertos para ingresar precursores químicos y narcóticos desde el extranjero, que luego son transportados a través de México hacia la frontera norte.
Presencia del narco y su impacto en el proyecto
El reto de habilitar estas rutas ferroviarias no es solo logístico, sino también de seguridad. La administración de Sheinbaum ha propuesto una estrategia de prevención e inteligencia para enfrentar el narcotráfico, que se centra en atacar las raíces sociales del crimen. Sin embargo, esta táctica podría resultar insuficiente frente a la presencia de organizaciones tan poderosas y bien estructuradas.
A esto se suma el mapeo criminal que identifica los principales cárteles que operan en México. El Cártel de Sinaloa tiene presencia en casi todos los estados involucrados en el proyecto ferroviario, mientras que el CJNG controla varias de las áreas estratégicas en el Pacífico y el Golfo. Estos territorios incluyen estados como Veracruz, Tamaulipas y Chihuahua, donde el tráfico de drogas y el contrabando son parte de la economía local.
Los cárteles en las rutas del tren
Para entender mejor los desafíos, vale la pena observar cómo operan los cárteles en estos estados. La ruta Tepic-Mazatlán-Nogales, por ejemplo, conecta varios puntos de contrabando que incluyen los estados de Guerrero y Sinaloa, mientras que el Tren México-Puebla-Veracruz cruza caminos dominados por el Cártel del Golfo y otras organizaciones menores.
Sheinbaum ha propuesto fortalecer la Guardia Nacional en estas zonas, pero el historial de violencia y la poderosa influencia de los cárteles podrían complicar la ejecución del proyecto. La construcción de estas líneas férreas representa un riesgo de que los cárteles intenten infiltrarse o aprovechar el transporte para facilitar sus operaciones de contrabando.
Conclusión
El proyecto de trenes de pasajeros de Claudia Sheinbaum promete conectar comunidades y dinamizar la economía, pero no está exento de riesgos. La presencia del narcotráfico en las rutas seleccionadas plantea un reto significativo, que requerirá no solo de inversión en seguridad, sino también de vigilancia constante y colaboración entre las autoridades locales y federales para asegurar la operación. El futuro de este ambicioso proyecto dependerá en gran medida de la capacidad del
